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LA POTENCIALIDAD Y FUERZA DEL BEBOP – dolphin all sport
  • abril 12, 2020
  • KARINA ELIAN
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La potencia de la voz siempre es un detalle a resaltar en los jazzistas, uno de esos iconos dentro de la sincopa es la cantante Betty Carter, quien a pesar de haber fallecido hace más de dos décadas su legado sigue intacto en la historia de la música.

La intérprete logró empujar los límites de la melodía con sus juegos y colores de voz, pues su famosa manera de ejecutar las notas del bebop dando cambios bruscos en el tempo, la llevaron a ser reconocida dentro del mundo jazzero.

Se dice que no logró la fama de nombres como el de Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan o Carmen McRae, pero que eso no limitó sus dotes dentro de las notas, pues al hacer sus grabaciones independientes podía entregar más de su esencia en cada una de sus ejecuciones, así como hacer uso del poder que tenía en su scat.

Exigía independencia para trabajar, pero también se exigía hacia sí misma para llevar las grabaciones a otros límites de la sincopa, ambas situaciones le otorgaron el reconocimiento y respeto de sus público. 

Además de todo, Carter se destacó por apoyar nuevos talentos, siendo también constante luchadora por la libertad y la música, siendo activista constante hasta su muerte en este año.

Betty creció en la ciudad de Detroit, donde su padre trabajó como director musical en la iglesia, por lo cual se ligó más al mundo de las notas y comenzó a estudiar piano en el Conservatorio de Música de esta ciudad. Desde que comenzó sus estudios en la secundaria, la inclinación por el bebop se hizo cada vez más frecuente en su acervo melódico, y desde los 16 años acompañó al piano a Charlie Parker en uno de sus conciertos.

A la par de su ascenso dentro de los genios de la época, la cantante ganó un concurso de talento y se convirtió en una de las constantes dentro de la marquesina de los clubes de moda, para tocar tanto el piano, como para cantar junto a grandes de la talla de Dizzy Gillespie, Sarah Vaughan, y Billy Eckstine cuando se presentaban justamente en Detroit.

A finales de los 40s, cuando Lionel Hampton llegó a la ciudad la contrató como vocalista, tiempo después fue apodada como Betty Bebop por el mismo Hampton, se dice que a pesar de que Gladys la esposa de Lionel se oponía a que contratara a Betty, Lionel siguió contratando a Betty por dos años y medio más pues su propuesta melódica cautivaba no sólo a la audiencia sino a sus mismos compañeros de oficio.

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