• enero 3, 2020
  • KARINA ELIAN
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Por Karina Elián Salinas

Isadora Duncan fue una bailarina estadounidense quien innovó las técnicas de ejecución dentro del ballet clásico, utilizando movimientos libres y fluidos, dejando fuera la rigidez del estilo de baile, considerada como una base para la danza contemporánea.

Su estilo de danza rompía con los parámetros marcados para el baile clásico, además de utilizar música de concierto que en su origen no había sido compuesta para bailar, pero ella quería lograr que tanto el alma como el espíritu se representaran a cada movimiento corporal.

Según los biógrafos de la bailarina; ella decidió abandonar la escuela desde los 10 años de edad, pues sólo quería dedicarse a dar clases de baile y así apoyar económicamente a su familia, por lo cual sabemos que esa pasión por el baile fue innata. 

Durante su adolescencia, la familia se mudó a Chicago, donde Duncan estudió danza clásica. En un incendio, la familia perdió todo y se mudó nuevamente a Nueva York, donde ingresó a la compañía de teatro del dramaturgo Augustin Daly y posteriormente estudió arte en el Museo Británico de Londres.

En 1899 hizo su primer debut profesional en la ciudad de Chicago, siguiendo giras por Europa y E.E.U.U., además de dar recitales de danza y abrir escuelas de danza en lugares como; Berlín, París, y Moscú.

VIDA PERSONAL

La artista tuvo una hija con el escenógrafo británico Gordon Craig y un hijo con el magnate de las máquinas de coser Paris Singer; lamentablemente  ambos murieron en un accidente automovilístico. 

Existen algunas versiones que dictan que Isadora era bisexual y que mantuvo una relación con la escritora Mercedes de Acosta.

TRÁGICA MUERTE

En 1927 mientras conducía su automóvil en la ciudad de Niza, el extremo del pañuelo que adornaba su cuello se enredó en una de las llantas; evidentemente esto provocaría su muerte. En ese mismo año publicaron su autobiografía titulada “Mi vida”.

LEGADO

Isadora era amante de los cánones de belleza de la antigua Grecia, de tal modo que en sus actuaciones se vestía con una túnica transparente, con los pies, brazos y piernas desnudos, y con su largo cabello suelto. 

A pesar de que los críticos no soportaban ver a una mujer irreverente que bailaba descalza, con una túnica y sin maquillaje, admitían que en su danza había un arte original y apasionado.

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