• mayo 11, 2020
  • Alejandro Delfin
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El 17 de mayo de 2010, hace casi diez años, es una fecha que a la alpinista guipuzcoana Edurne Pasaban (Tolosa, 1973) no se le olvidará en la vida, como otras fechas, tantas como catorce que en su vida deportiva significan la ascensión a las catorce montañas más altas del planeta. Porque esa fecha precisamente fue la que le haría completar con éxito la preciada lista.

Ella en el mundo de la montaña ya estaba desde los 15 años –con 16 hizo el Mont Blanc–, pero el reto de los ochomiles comenzó hace 22 años, en el otoño de 1998, cuando una jovencísima Edurne de 25 años, con unos amigos del Oargi de Tolosa, se fue al Himalaya. Todos eran primerizos y se las iban a ver nada más y nada menos que con un ochomil, el Dhaulagiri. Era su bautizo en las montañas de la Gran Cordillera.

Edurne Pasaban nació en Tolosa el 1 de agosto de 1973. Ya marcaba maneras. Le gustaba eso de la montaña. Comenzó a escalar con su primo Asier Izagirre, con quien ha subido a muchos de los 14 ochomiles. Se hizo ingeniera y trabajó como tal en la empresa familiar, si bien ahora ejerce de Consejera Ejecutiva. Regenta el Abeletxe, un restaurante de eventos en Zizurkil, y además da clases de liderazgo y coaching. Vive en Donostia con su pareja Carlos Correia y el hijo de ambos, Max, que acaba de cumplir tres años. La temporada de invierno la pasan en el Valle de Arán, donde Clori, como gusta que le llamen a Carlos, lleva un negocio de trineos tirado por perros. Y cuando se pueda viajar tras crisis del Covid-19, acompañará a su pareja como guía en diferentes países africanos. al acabar el confinamiento y todo vuelva a ser normal, continuará con su ajetreada vida.

Los 14 Ochomiles

Everest 23/5/2001«Decepcionante. Me imaginaba llorar en la cima, abrazarme, emocionarme. Nada de eso pasó».

Makalu 16/5/2002 «Uno de los grandes ochomiles de mi vida. Fue una gran experiencia subir a esta montaña».

Cho Oyu 5/10/2002 «Alegría. Una expedición de amigos donde disfruté enormemente. Allí conocí a Juanito».

Lhotse 26/5/2003 «Sin más. Está al lado del Everest. El Lhotse, si estás haciendo los 14, lo subes y punto».

Gasherbrum II 19/7/2003 «Una expedición para dos ochomiles. Era la primera vez que trabajaba para ‘Al filo’…».

Gasherbrum I 26/7/2003 «…todo un lujo compartir expedición con Juanito, Josu Bereziartua. ¡Las dos cimas en una semana!».

K-2 26/7/2004 «Un antes y un después. Ir allí con semejante equipazo como el que llevó ‘Al filo’… Un auténtico sueño».

Nanga Parbat 20/7/2005 «Fue la gran prueba después de las congelaciones del K-2. Confirmé que podía seguir escalando».

Broad Peak 12/7/2007«Un reinicio en la montaña después de mi depresión. Me di cuenta de que aquello era mi vida».

Dhaulagiri 1/5/2008«Doble sentimiento. Alegría por la primera vez que fui al Himalaya y tristeza al perder allí un amigo».

Manaslu 5/10/2008«¡Buf! Lo recuerdo con muy mal tiempo. De 32 días solo hizo diez buenos, justos para la cumbre».

Kanchenjunga 18/5/2009«Si no hubiera tenido los compañeros que tuve, no hubiera podido bajar y hoy no estaría aquí».

Annapurna 17/4/2010«Está ligado para siempre al nombre de Iñaki Ochoa de Olza, donde murió dos años antes. Fue emotivo».

Shisha Pangma 17/5/2010 «El más bajo de los 14 y restarle valor por ello hizo que fuera el que más me costó subir».

–Con 16 años el Mont Blanc, ¿una alpinista precoz?

–Tuve mucha suerte. Con 14 años empecé en el club de montaña Oargi de Tolosa. Lo más grande es que la gente del club quiso enseñarme. Me ayudaron mucho y esto lo sigo valorando bastante. Y con 16 me dijeron si quería ir al Mont Blanc. Y allí que me fui.

–1998, sin experiencia pero con todas las ganas del mundo, al Dhaulagiri… Allí empezó todo…

–¡Buf…! Aquello fue una pasada. Ese mismo año salió aquella expedición al Himalaya del mismo Oargi. Para mí era un sueño. En el campo base conocí a Silvio Mondinelli, con el que luego he escalado mucho. Si en aquel momento no hubiese ido al Dhaulagiri, no hubiera encontrado a Silvio y no hubiera escalado los 14. Creo que las cosas son así. La vida te plantea oportunidades y es lo que te abre las puertas al futuro.

–2010 fin de una etapa… ¿y luego qué?

–Durante muchos años había estado entregada a escalar montañas de ocho mil metros. Cuando terminé los 14 tenía mucha felicidad. Te planteas un reto, lo concluyes y estás contenta. Tenía por una parte esa satisfacción de haber terminado, pero también ese vértigo de qué voy a hacer ahora.

«Cuando terminé los 14 ochomiles reordené mi vida, encontré mi nuevo camino y me siento muy afortunada por ello»

–En medio de esta aventura surgió su crisis personal.

–En 2006 estaba inmersa en una fuerte depresión. Ese año se quedó en blanco. Me recuperé y en 2007 volví al Karakorum. Y en el Broad Peak confirmé que las montañas era lo mío.

Congelaciones

La primavera de 2002 regresó a las grandes montañas con el Makalu como objetivo. Mientras Alberto Iñurrategi esa misma primavera, en la cima del Annapurna lograba completar la lista de los 14 ochomiles, Edurne Pasaban conseguía su segundo ochomil el 16 de mayo de 2002, acompañada también de los italianos Silvio Mondinelli y Mario Merelli además del maño Carlos Pauner. En otoño se va al Cho Oyu y el 5 de octubre de 2002 logra su segundo ochomil en el año. Suma ya tres ochomiles en su carrera deportiva. En esta ocasión el compañero de cima fue el ataundarra José Ramón Agirre ‘Marrón’. La primavera de 2003 se va al Lhotse y el 26 de mayo hace su cuarto ochomil junto a Ion Goikoetxea, nacido en Ibarra, y el ecuatoriano Iván Vallejo.

En verano, contratada por Sebastián Álvaro para ‘Al filo de lo imposible’, se va a Pakistán y allí logra el 19 de julio el Gasherbrum II junto a su compañera de cuerda, la suiza Marianne Chapuisant además del azpeitiarra Josu Bereziartua, José Ramón Agirre ‘Marrón’, el alavés Juanito Oiarzabal e Iván Vallejo. Una semana después el mismo equipo, excepto ‘Marrón’, alcanzan la cima del Gasherbrum I, con lo que son su quinto y sexto ochomil respectivamente y el tercero en el mismo año. El verano de 2004 regresa al Karakorum y en la segunda montaña más alta del mundo, el mismo año que se cumplían 50 años de la primera ascensión, hace cima junto a Juanito, Juan Vallejo y Mikel Zabalza. Logran el K-2 el 26 de julio de 2004, para Edurne el ecuador de sus ochomiles, con siete. Aquello a Juanito y a Edurne les costó severas congelaciones pagando un excesivo tributo… Tras una perfecta recuperación, Edurne regresa al Himalaya y hace cumbre en el Nanga Parbat el 20 de julio de 2005 junto a Josu Bereziartua.

Edurne Pasaban regresa al Karakorum y esta vez sí, se vuelve a a casa con su noveno ochomil al conseguir la cumbre que logró el 12 de julio de 2007 junto a su primo Asier Izagirre, Ferrán Latorre y el ecuatoriano Iván Vallejo. Aquella victoria fue un acicate para ella puesto que se dio cuenta de que la montaña era lo suyo. Había dejado atrás su fuerte depresión.

Unas semanas de descanso en Tolosa y Edurne vuelve al Shisha Pangma pero el mal tiempo le impide llegar a la cima. El primer día de mayo de 2008 se plantaba junto a su primo Asier y Alex Txikon en la cima del Dhaulagiri, su expedición número 16 y su décimo ochomil, lográndolo al tercer intento tras los dos anteriores de 1998 y 2001. En otoño logra con Asier, Alex y Mikel Zabalza también la cima del Manaslu el día 5 de octubre de 2008, era su undécimo ochomil tras 17 expediciones a los himalayas de Nepal, India y Pakistán.

Ya solo le quedaban tres. Del Manaslu se va a intentar por tercera el Shisha Pangma y por tercera vez no lo consigue. Primavera de 2009, Edurne se embarca en la difícil aventura de escalar el Kangchenjunga. Logra la cima el 18 de mayo. Era su duodécimo ochomil, que consiguió en esta ocasión junto a Juanito Oiarzabal y Asier Izagirre. Otras tres mujeres estaban peleando por hacerse con el título de ser la primera en alcanzar los 14 ochomiles. La coreana Oh Eun Sun tenía 13, y la italiana Nives Meroi y la alemana Gerlinde Kaltebrunner poseían once. En otoño regresa por cuarto año consecutivo al Shisha Pangma y la montaña vuelve a decirle que no.

Y llegó 2010, el gran año por lo que supuso para ella en su carrera deportiva como alpinista. En primavera se va de expedición al Himalaya con dos objetivos, los dos ochomiles que le quedan por conquistar, el Annapurna y el Shisha Pangma. El 17 de abril logra su ochomil número trece junto a Asier Izagirre, Alex Txikon y Nacho Orviz.

Justo un mes después, la misma cordada pone sus pies en la cima del Shisha Pangma, tras su quinto año consecutivo intentándolo. Con ello, Edurne Pasaban hacía historia en el alpinismo mundial al convertirse en la primera mujer en completar los 14 ochomiles. Era el 17 de mayo de 2010, en unos días cumplirá una década.

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