
McLaren había logrado lo que parecía imposible: romper el dominio férreo de Red Bull y convertir a Lando Norris y Oscar Piastri en una dupla imparable, capaz de ganar carreras, poles y dominar fines de semana completos.
Hasta Las Vegas, todo iba encaminado para que Norris se encaminara tranquilo al título y McLaren cerrara un año de ensueño y todo se pintara de color naranja.
¿Qué pasó con McLaren en el GP de Las Vegas?
Al terminar la carrera, los comisarios detectaron algo grave: los patines del fondo plano de ambos McLaren estaban por debajo del grosor mínimo permitido (9 mm).
El delegado técnico Jo Bauer revisó los autos, midió con micrómetro, comparó con la documentación del equipo y el resultado era claro: infracción técnica. Y en Fórmula 1, cuando se trata de medidas y pesos, no hay espacio para interpretaciones: es descalificación automática.
La sanción: fuera de la clasificación
Cuatro horas después del final de la carrera llegó la sentencia. Ambos McLaren quedaron fuera de los resultados oficiales, lo que significó:
- Norris pierde 18 puntos (había terminado segundo)
- Piastri pierde 12 puntos (había terminado cuarto)
George Russell subió al segundo lugar, Antonelli a su tercer podio del año, y toda la tabla se recorrió.
Intento de defensa… pero no hay salvación
McLaren alegó que el desgaste se debió a rebotes inesperados, baches más agresivos de lo previsto y la falta de tiempo de práctica por el clima, pero la FIA fue tajante: no hubo intención de hacer trampa, pero la regla es la regla, y la única sanción posible es la descalificación.
Incluso las nuevas mediciones —realizadas frente al equipo— confirmaron que los valores eran aún más bajos de lo registrado inicialmente.






